Vegas: cable tolerado

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Igual que cada película comercial tiene su versión porno, parece que se impone la tendencia de que las series de cable americanas cuenten con un remedo blanco, apto para todos los públicos, para estrenar en abierto. Locas con el glamour de Mad Men, Playboy Club y Pan Am se dieron de bruces con la realidad el año pasado: no vale con copiar el envoltorio, hay que ofrecer algo más. Si no puedes disfrutar de la libertad creativa del cable (los tacos, los desnudos y, sobre todo, el tiempo para desarrollar las historias), tendrás que aportar algún otro componente a la mezcla para que el espectador se enganche a lo tuyo.

Vegas es un combinado de Boardwalk Empire (HBO) y Justified (FX) y es, además, un procedimental como la mayoría de los dramas de la CBS. Aunque pueda sonar a engendro, el resultado es curioso y está bien empaquetado. La historia, ambientada en el incipiente imperio del juego que era el desierto de Nevada en los años sesenta, tiene como protagonistas a un sheriff y un mafioso y, sin romper la preeminencia del bien sobre el mal, pretende dar peso equivalente a ambos personajes. El agente de la ley al que da vida Dennis Quaid resolverá casos de asesinato, uno por capítulo, que estarán indirectamente relacionados con el capo que interpreta Michael Chiklis. De esta forma el arco de temporada avanzará ayudado por las historias que empiezan y terminan con el episodio de cada semana. La única duda es, si la serie cuaja, ¿habrá enfrentamiento mortal o se mantendrá a Chiklis como big bad indefinidamente? ¿Tendremos un antagonista distinto por temporada? ¿Será Dennis Quaid el enésimo caso de actor mediocre convertido en estrella protagonista?

Para el primer episodio han tirado la casa por la ventana. Está escrito por Nicholas Pileggi (el autor de Wiseguy, la base literaria de Uno de los nuestros), dirigido por James Mangold (Walk the line) e interpretado por un puñado de actores solventes y Dennis Quaid, a quien los años de exceso le han proporcionado una linda parálisis facial que le sirve para disimular lo malo que es. Hacer creíble el love interest depende de la efectiva Carrie Ann Moss, la Trinity de Matrix, una ayudante del fiscal del distrito que comparte historia pasada con el sheriff. El reparto lo completan Jason O’Mara, feliz liberado de Terranova, y Michael O’Neill en uno de esos papeles de funcionario que tanto le gustan.

ECOTEUVE

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