Tirria

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Yo tampoco soportaba a Phoebe en “Friends”. La mayoría de sus tramas me aburrían. Veinte años después, sin embargo, sus excentricidades ecofriendly y su voluntad de payasa posmoderna tienen un ribete paródico mucho más divertido. He aprendido a apreciar también con el tiempo a la actriz que le prestó gorgoritos y respingos. Lisa Kudrow tiene, de lejos, la trayectoria más audaz de los seis de la pandilla y otro personaje que con el tiempo encontrará su lugar en los recopilatorio de lo mejor que se ha escrito jamás para televisión. Valerie Cherish, la protagonista de “The comeback”, la actriz ochentera desesperada por que la tele la vuelva a tener en cuenta, es una antiheroína patética. Da repelús verla humillarse y, a la vez, su vulnerabilidad inspira ternura. En la primera temporada vendió su alma al diablo (o sea, a los productores de un reality show) y en la segunda, estrenada casi diez años después, se inmola aceptando interpretar un papel en una ficción basada en una perversa versión de su propia historia. Valerie Cherish es una masoquista del ego, capaz de someterse al peor de los escarnios sólo por estar en el candelero.

A pesar de sus esfuerzos, todo el mundo sigue ignorando a la pobre Valerie. Y a Lisa. Casi nadie vio “The comeback” en 2005 y parece que van hacerle el vacío también en esta segunda ocasión. Le cogieron manía en los años felices en que se pasaba las horas muertas tomando café en el Village y tuercen el morro ante su presencia, “sale Phoebe, ¡uf!”. Kudrow ha decidido escribir y producir una serie valiente y distinta, una reflexión burlona, cruel, imprescindible, a propósito de la fama y la tele. Pero igual le hubiera dado emplear el tiempo en secundarios alimenticios y pagarse otra piscina. Qué injusto.

01_diciembre 2014

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