Pactar con el diablo

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Lejos de tomarse en serio el dilema moral de Fausto, 666 Park Avenue se presenta como un entretenimiento frívolo en el que un diablo que no se conforma con cualquier cosa y aburrido de que los humanos sean víctimas tan facilonas, busca el reto de corromper a los individuos más guapos, inteligentes, talentosos y con los más recios principios. El sitio elegido, claro, es un Nueva York plagado de veleidades artísticas y ambiciones frustradas. Terry O’Quinn es Gavin Doran, millonario Belcebú propietario de un edificio imponente de la zona norte de Manhattan al que llega una pareja de jóvenes idealistas, político en ciernes él, licenciada en arquitectura ella, buscando emplearse como guardeses de la finca a cambio de un piso con vistas al parque. El bloque de apartamentos, el Drake, es el redil donde Doran y Olivia, su mujer (y qué mujer, Vanessa Williams) tienen controlados a sus potenciales objetivos: un dramaturgo que no consigue escribir nada y que se pasa las horas muertas deseando a la vecina golfilla de enfrente a espaldas de su castradora esposa; un conserje que anhelaba el puesto de los recién llegados; un viudo dispuesto a matar con tal de volver a abrazar a su mujer; y una niña rara (qué tipo de casa encantada sería ésta si no un hubiera una) con poderes mentales. El Drake es un parque temático del terror, apariciones en camisón con el pelo sobre la cara, pasillos larguísimos con puertas a los lados, mosaicos demoníacos: un umbral del infierno en toda regla. El eficaz piloto dirigido por Alex Graves, responsable del mítico episodio en directo El debate de El ala oeste de la Casa Blanca, exprime las virtudes estéticas del edificio que toma como referencia real el Ansonia, una de las fachadas que en Hannah y sus hermanas las pazguatas Dianne Wiest y Carrie Fisher visitaban con Sam Waterston. Curiosamente es su hijo, el también actor James Waterston, quien interpreta en 666 Park Avenue al primer inquilino que sufrirá en carnes propias el altísimo precio de hacer negocios con el luciferino Doran. Miedito de intensidad moderada y mucha gente guapa, el arranque es muy parecido a la película de Taylor Hackford de 1997 Pactar con el diablo. Esperemos que la audiencia dé tregua (el estreno ha ido flojo en USA) y que como en aquella, haya desparrame de perversiones por el Upper East Side.

666 Park Avenue se estrena hoy 9 de octubre a las 22. 25h en Calle 13. 

ECOTEUVE

Discussion2 comentarios

  1. Espero que sea mejor que Pactar con el diablo, probablemente una de las peores películas que he visto en mi vida. El piloto se ve normal, ni fu ni fa. Tiene cositas…

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