Otra versión

0

La Historia, a menudo, decide por nosotros quién debe ser el protagonista y quién el antagonista del relato. Por fortuna, existen ficciones que desde su privilegio narrativo deciden especular con estos axiomas y ofrecernos una visión alternativa. Resulta estimulante barajar opciones distintas a la versión oficial, aunque sólo sea por la propia fantasía. Wolf Hall es una miniserie británica (basada en tres novelas de la autora Hillary Mantel) que decide colocar como protagonista a un villano de toda la vida, el tradicionalmente intrigante Thomas Cromwell, hombre de confianza del pichabrava Enrique VIII durante su divorcio de su primera mujer y de la Iglesia de Roma, y archienemigo de Thomas More, un prócer cuya santidad ha reivindicado incluso la misma Iglesia anglicana que se lo pasó a cuchillo. En Wolf Hall el autor de Utopía aparece más como un obcecado fanático que como aquel hombre para la eternidad que retratara Robert Bolt. Es Cromwell quien atesora en esta historia las virtudes de serenidad, honradez y responsabilidad: él es el héroe en Wolf Hall.

No me corresponde a mí evaluar lo que hay de verdad o no en esta revisión (ojo, en clave de ficción) de los hechos. Sólo puedo decir que los seis episodios de Wolf Hall regalan una de las tramas más interesantes y mejor contadas que he visto este año en la tele y que el carisma de su protagonista, el extraordinario actor Mark Rylance, es colosal. Sufre, disfruta, se preocupa como un tipo de la calle y como un hombre de Estado. Las frases están tan bien escritas y Rylance las ejecuta con tal precisión que me creo a pies juntillas todo lo que quiera contarme. Él y la serie. Hasta el punto en el que me da un poco igual si todo es mentira.

07_JUNIO 2015_2

Leave A Reply