Navidad en el Apocalipsis

0

Pocos títulos hay tan elocuentes en la historia de la televisión como The Leftovers para describir a los individuos que protagonizan la historia que se quiere contar. La serie comparte premisa con la novela homónima de Tom Perrota en la que se basa: el 2% de la población mundial se esfuma sin explicación un 14 de octubre. Tu marido, tu hija, tu vecina, el presentador del telediario, tu escritora favorita, aquel amigo del colgio al que ya sólo decías hola y adiós cuando os cruzabais por la calle. La causa queda sin resolver, una suerte de arrebatamiento súbito que deja al resto de los habitantes de la Tierra (“The leftovers” significa, literalmente, “Los restos”) desamparados y aturdidos por el duelo. Es ese “¿por qué?” que ya se han cansado de repetir cuando la historia arranca, es el que configura su motivación vital. Los personajes de “The leftovers” son despojos humanos, deshechos sin rumbo. Viven porque siguen respirando, se mueven como autómatas, agotados de tanta pena. Esta desconexión emocional facilita que algunos de sus capítulos puedan verse de forma aislada, casi como ficciones independientes, aliviando la acumulación de tristeza que sufrimos los que ya estamos irremisiblemente enganchados a ella.
A punto de acabar su fantástica segunda temporada y con las Fiestas al caer, no puedo evitar recordar el capítulo de Navidad de la primera entrega, el cuarto episodio, “Antes de Jesús y después de Cristo”. En él se condensan las claves de esta ficción llena de personajes desesperados e iconoclastas que renuncian, como enfermos desahuciados, a cualquier forma de redención. Los protagonistas de The Leftovers no dejan de ser zombis se aferran a la vida por descarte, por instinto, que vagan por la tierra como una versión limpita de los zombis que realmente son, siempre reprimiendo un alarido de pena.12_DICIEMBRE 2015_2 CABECERA

12_DICIEMBRE 2015_2

 

Leave A Reply